Un procedimiento clínico, suave y seguro: presiones tangenciales rítmicas que estimulan la evacuación de fluidos y deshinchan desde la primera sesión, sin dolor ni fricción.
Las horas de pie, el sedentarismo, los cambios hormonales o un post-operatorio enlentecen la linfa. El drenaje reactiva ese flujo.
Una presión fuerte colapsa los capilares e impide el ingreso de la linfa.
El 'corazón' linfático: micro-válvulas que se contraen 6 a 12 veces por minuto.
Necesitan vaciarse primero para procesar el líquido de las extremidades.
Vaciado de los ganglios supraclaviculares del cuello (min 1-10).
Bombeo de las estaciones axilares e inguinales (min 10-15).
Roces elásticos sutiles sobre la zona edematizada (min 15+).
Conducción de la linfa hacia los ganglios abiertos.
Bebé agua de forma constante, sin cargar mucho de golpe.
Es normal tener ganas de orinar con más frecuencia tras la sesión.
No actúa sobre el tejido adiposo: elimina el exceso de líquido y toxinas. Su función es circulatoria y depurativa.
El reductor es rápido e intenso y puede doler; el drenaje es suave, sin fricción ni enrojecimiento.
Sí, es una indicación muy frecuente: reactiva el flujo y baja la hinchazón desde la primera sesión.
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